Hola Kogi Team and Amigos,

Here is an article in Sunday's El Espectador, where the Mamos were not allowed to do payment on their Sacred Land. Brisas is buliding a port and it will ruin paradise.

Just talked to the main Kogi, Arrogoces in Santa Marta and he is geting me video and more info.

This is major news as no one knows the truth outside of Colombia.

All the best,

Lucho
www.tribalink.org


Comenzaron obras sin concertación con indígenas

No hubo pagamento

Claudia Cano Correa / Especial para El Espectador, Dibulla

Los mamos comenzaron a bajar desde las máximas alturas de la Sierra Nevada de Santa Marta a muy tempranas horas de la mañana, seguidos de cerca por sus pequeños discípulos y por más de 50 autoridades de todas las comunidades indígenas de la zona (koguis, wiwas, arhuacos y kankuamos). El pagamento sería en Jukulwa, sitio sagrado a la orilla del mar en La Guajira, donde la empresa Brisa S.A. construye un puerto multipropósito que ha sido cuestionado por sus impactos ambientales y culturales.

Días antes, dos pequeños aprendices de mamos habían realizado otra ceremonia, ordenada por sus mayores, bajo la premisa de no pisar las obras del puerto. Entraron por la playa y, en el silencio de la noche, depositaron en Jukulwa sus ofrendas para que los trabajos espirituales ordenados por la Madre y destinados a cuidar la naturaleza y prevenir las enfermedades y el daño a los animales, surtieran el efecto deseado.

Reunidos todos, el lunes pasado, después del largo viaje a pie, emprendieron camino hacia la entrada del puerto. Allí, un amplio letrero en un muro blanco anunciaba la construcción de Puerto Brisa. Los estaban esperando las autoridades políticas del municipio de Dibulla y del corregimiento de Mingueo; el representante de Brisa S.A. en La Guajira, Germán Zárate, la Policía y una nube de periodistas locales en busca de noticias.

Tal como lo había presentido horas antes el cabildo Gobernador de la organización Gonawindua Tayrona, Juan Mamatacan Moscote, algo malo iba a pasar. Y pasó. Zárate les manifestó, en tono amable pero enérgico, que la entrada para los indígenas estaba prohibida.

Indagado por El Espectador sobre la negativa, Zárate manifestó ser un funcionario técnico y por lo tanto desconocedor de las intimidades del proceso de otorgamiento de la licencia ambiental, en el cual el Ministerio del Interior conceptuó que la Empresa Brisa S.A., "deberá permitir a los mamos indígenas el acceso".

Señaló además que "hasta donde tengo entendido, las certificaciones que ha hecho el Ministerio del Interior dicen que no hay sitios de pagamento ni comunidades indígenas en la zona y por lo tanto no encontramos las razones del pagamento. Sin embargo, la empresa quiere concertar, la empresa aprecia a los indígenas, pero mediante un proceso claro de concertación ante el Ministerio del Interior".

Karl Penhaul, periodista de CNN que cubría la ceremonia, interpeló a Zárate diciéndole que la licencia ambiental estipulaba que la empresa, antes de iniciar las obras, debía realizar una concertación con los indígenas de la zona para identificar cómo sería su acceso a los sitios sagrados. "Las obras ya iniciadas —respondió Zárate— son sólo de fachada".

Cerro partido

Entre tanto, los indígenas presentes en la entrada del puerto divisaban que el cerro sagrado de Jukulwa, localizado más o menos a 5 kilómetros de la entrada del puerto, estaba partido en dos por una carretera que va desde la Troncal del Caribe hasta el mar. La tristeza de los mamos era evidente. "¿Por qué será que hermanito menor no entiende?".

Padilla Sauna Mamatacan, autoridad indígena kogui, le señaló a Zárate: "Hay un sagrado que está rompiendo. Mañana tenemos que mirar eso con los mamos, porque usted sabe, ahí está la madre de todo lo que existe. Como cuatro o cinco veces he venido a hacer pagamento y el cerro no estaba roto".

Confiados en que al día siguiente podrían visitar su sitio sagrado y realizar el pagamento encomendado por los mamos, decidieron retirarse del puerto y refugiarse en la Casa Indígena de Mingueo, en donde pasaron la noche en vela, elaborando un pronunciamiento público y decidiendo las acciones a seguir. "Habiendo tanta playa, por qué deciden construir en un sitio sagrado. Los indígenas no nos oponemos al desarrollo, lo que pasa es que para nosotros el desarrollo es conservar, proteger para que el mundo se sostenga viviendo no sé cuántos años, pero si nosotros, humanos, pensamos es en destruir, ahí se acabará el mundo. Entonces, ¿para qué sirvió el desarrollo?", decía Juan Mamatacan.

El martes emprendieron de nuevo el camino hacia Jukulwa, pero esta vez por la playa. Caminaban en grupo, algunos lentamente recogiendo las conchas con las que elaboran la cal para sus poporos y otras que usan para las ofrendas a sus padres espirituales. Luego de dos kilómetros de caminata, los indígenas se aproximaban a su destino. Pero una gran zanja artificial de la que salían correntosas las aguas que sostienen la vida del "reducto de manglar más importante de la Costa Atlántica", les impidió el paso. Al otro lado de la cuneta, en fila, estaban de nuevo las autoridades políticas de los municipios y corregimientos antes señalados, el representante de Brisa S.A. y la Policía Antimotines.

Los mamos y sus acompañantes indígenas miraron atónitos cómo las aguas de color negro salían del manglar cubriendo de un color oscuro el mar azul de este punto de La Guajira. "Sentimos dolor al ver esto, es como cortar una vena a uno y entonces vemos ahí que ya está sufriendo la Madre. Ese camino hace dos días estaba abierto porque nosotros hicimos pagamentos y recogimos conchas", señaló Inocencio Zarabata, mama kogui.

"No vamos a hacer nada más por ahora. Los mamas determinaron que hasta aquí podíamos llegar", les dijo Juan Mamatacan a los demás indígenas. Y allí se quedaron quietos, mientras los periodistas cruzábamos el obstáculo levantado artificialmente en un espacio público para hablar con quienes del otro lado permanecían callados.

El primero en hablar fue Pedro Segundo Socarrás Hernández, habitante de la región, quien señaló que "vive en la zona desde 1963 y que nunca ha visto que esa sea una zona de pagares. Yo los veía por Perico, por Guachaca, pero de Palomino para acá no. Nosotros necesitamos el puerto por el empleo y el bienestar de la región. No sé qué les estarán metiendo a los indígenas en la cabeza, porque no pueden llegar hasta interrumpir el progreso del departamento". Lo mismo opinaron varios de los participantes.

El tema derivó hacia lo ambiental. Uno de los allí presentes, quien no quiso identificarse, señaló que la empresa iba a cuidar el manglar. "Ahí no hay caimanes. Pero en Caño Lagarto (a unos 600 metros de distancia), sí puede haber caimanes. No conozco la zona para saber si este lugar y Caño Lagarto están conectados".

Zárate añadió que "la empresa se ha comprometido a recuperar y restituir el manglar hasta la desembocadura del río Cañas. Ambientalmente también estamos haciendo un compromiso y estamos siendo generosos con la naturaleza".

Las aguas vivas del manglar continuaban saliendo a borbotones por la zanja artificial hacia el mar. Los mamos, con la tristeza en los ojos y el dolor en sus corazones, decidieron hacer sus ofrendas a la orilla de la laguna y no en el cerro, para tratar de evitar espiritualmente que la comunicación entre los pantanos y las lagunas de la Sierra se vea interrumpida.

"¿Será que una copa de vino palaciega es suficiente para autorizar un puerto antiecológico?", se preguntó uno de los indígenas. Juan Mamatacan lo reafirmó: "Si el pedido de los indígenas para realizar una consulta previa con todas las organizaciones de los cuatro pueblos que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta no se hace, es posible que lleguen aquí 25.000 indígenas, porque si vale la pena hacer una protesta, la podemos hacer. Hoy nos sentimos diferente a como nos trataban hace 500 años".

Con estas palabras emprendieron el camino de regreso, dejando atrás las carpas de cerveza en donde los directivos de la empresa ofrecerían a toda la comunidad de la zona un almuerzo gratis.

Source El Espectador

http://www.elespectador.com/html/i_portals/index.php


PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO

DE LOS MAMOS Y AUTORIDADES INDIGENAS DE LA ORGANIZACIÓN GONAWINDUA TAYRONA SIERRA NEVADA DE SANTA MARTA, COLOMBIA.

Nosotros, Mamos, Autoridades tradicionales de las comunidades y autoridades indígenas de los resguardos de las etnias Kogis, Wiwas Arhuacos y Kankuamos, los pueblos originarios de la Sierra Nevada, queremos poner en conocimiento y denunciar ante la opinión pública nacional e internacional, los atropellos que están cometiendo en nuestro territorio ancestral .contra nuestros pueblos, nuestros sitios sagrados y contra la madre naturaleza.